El hombre que filmó Andalucía para la memoria
Productor, cineasta y apasionado de Andalucía, dedicó buena parte de su vida a mirar esta tierra con una ambición poco frecuente: llevar su paisaje, su patrimonio, su Semana Santa y, sobre todo, su flamenco a una pantalla capaz de proyectarlos mucho más allá de sus fronteras.
OBITUARIO

Juan Lebrón falleció el pasado 3 de agosto, en Sevilla, a los 73 años. Natural de Antequera, llegó al mundo audiovisual desde la televisión. En 1975 comenzó a trabajar en TVE como cámara y participó en producciones tan populares como El hombre y la tierra, de Félix Rodríguez de la Fuente, y Verano Azul. En 1986 fundó su propia productora y comenzó una trayectoria marcada por una idea que nunca abandonaría: Andalucía podía contar sus propias historias con la misma excelencia y ambición que cualquier gran producción internacional.
Sevilla sería uno de los grandes escenarios de esa aventura. En los años de la Expo 92, Lebrón produjo Sevillanas, dirigida por Carlos Saura, una película que reunió a algunas de las grandes figuras del flamenco y que terminó llevando el nombre de Sevilla a escenarios internacionales. Lola Flores, Rocío Jurado, Camarón, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Matilde Coral o Merche Esmeralda formaron parte de aquella obra que convirtió el baile y la música en lenguaje cinematográfico.
Después llegaría Semana Santa, dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón, y más tarde Flamenco, de nuevo junto a Carlos Saura y con la fotografía de Vittorio Storaro. Lebrón entendía que el flamenco no necesitaba ser explicado ni convertido en postal: bastaba con filmarlo con respeto, belleza y la categoría artística que merecía.

Su mirada se extendió después por toda Andalucía. Andalucía es de cine fue uno de sus proyectos más ambiciosos: un recorrido audiovisual por 250 localidades andaluzas concebido como una gran memoria cinematográfica del territorio. Pueblos, ciudades, monumentos y paisajes quedaron registrados con una calidad que iba mucho más allá del documental turístico. Era, en cierto modo, una manera de guardar una Andalucía que empezaba a cambiar.
Ese afán por conservar la memoria acompañó sus últimos años. Continuó trabajando en proyectos dedicados al patrimonio, entre ellos Andalucía Monumental, una serie sobre las ocho provincias andaluzas. Su archivo, formado por miles de horas de imágenes, constituye hoy uno de los testimonios audiovisuales más valiosos de una Andalucía que Lebrón quiso mirar de frente y sin complejos.
Tras conocerse su fallecimiento, el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, lo definió como parte de “la memoria de la Sevilla del siglo XX a color”. Quizá no haya una forma más precisa de resumir su legado.
Juan Lebrón produjo memoria. Supo reconocer que detrás de una plaza, una procesión, una guitarra o un paisaje había algo que merecía ser conservado. Y decidió filmarlo.
Hoy quedan sus imágenes. Sevilla queda en ellas con su luz, su música y sus silencios; Andalucía, con sus pueblos, sus monumentos y sus paisajes. Una tierra que Juan Lebrón quiso enseñar al mundo sin disfrazarla, convencido de que su mayor belleza estaba, precisamente, en ser ella misma.
TEXTO: PABLO MEDINA FOTOGRAFÍA: IMÁGENES: WIKIMEDIA COMMONS (CC BY-SA 4.0).

















