Mirar al origen para escribir el futuro
El 150 aniversario fundacional de la Hermandad de las Penas de San Vicente marcó los últimos meses de 2025. Esta efeméride se concibió como un ejercicio profundo de identidad, una afirmación serena de lo que fue, es y quiere seguir siendo esta corporación en el corazón de Sevilla.
Durante esta celebración, los hermanos de San Vicente volvieron la mirada a 1875, al impulso fundacional de aquellos primeros hermanos que, en circunstancias complejas, sembraron una devoción que hoy es referencia patrimonial y espiritual en la ciudad. La hermandad ha entendido el aniversario como un acto de responsabilidad y proyección.

El Hermano Mayor, Francisco Luis Polo, realiza una “valoración muy positiva”. Según él, “ha sido un periodo en el que la Hermandad ha crecido en unidad, compromiso y participación activa, con una nómina de hermanos colaborando en todo para desarrollar un ambicioso programa de actos y cultos, así como de caridad y formativos, que se ha confirmado con una gran aceptación por toda la Sevilla cofrade”.
Y es que el programa ha sido amplio y cuidadosamente diseñado. Cultos internos y externos que han reafirmado las raíces carmelitas; traslados cargados de simbolismo; un triduo extraordinario en el Convento del Buen Suceso, que estrechó lazos con la comunidad religiosa; conferencias, conciertos, visitas histórico-artísticas; la salida extraordinaria del Señor y una exposición de gran formato que mostró el rostro más íntimo y humano de la hermandad.


Según Francisco Luis Polo, “la Hermandad ha vivido el aniversario con mucha ilusión y disfrutando con orgullo del camino recorrido desde nuestros orígenes hasta la actualidad, de la herencia de los primeros hermanos que arrancaron en momentos difíciles y de todos los que en estos años la han hecho grande”. Como Hermano Mayor, asegura que lo ha vivido “con gran responsabilidad y un sentido centrado en la gratitud al Señor por permitirnos vivir estos momentos y a la Santísima Virgen por ser instrumentos para acrecentar la fe, devoción y compromiso hacia los más necesitados”.
Ese equilibrio entre orgullo y gratitud ha marcado cada paso. La conmemoración ha sido el momento de reconocer sus orígenes carmelitas, abriendo el alma de la hermandad del presente a toda Sevilla.



COMPROMISO SOCIAL Y HORIZONTE DE FUTURO
El Hermano Mayor hace hincapié en que “el sentimiento puesto en todos los actos y cultos, la emoción de las vivencias en el convento de Santa Ana con los jóvenes, la confraternización con los frailes en el Buen Suceso y la calidad de los actos inaugurales, expositivos y de conferencias, sin duda de un nivel cultural y formativo al servicio de la evangelización que se nos pide a una hermandad del siglo XXI”.


La culminación llegó con la Solemne Misa Estacional, broche litúrgico de una programación que también tuvo un marcado carácter social: ayudas a los conventos vinculados históricamente a la corporación y la creación de la Beca “María Santísima de los Dolores”, reforzando el compromiso caritativo que define a la hermandad.
Tras el aniversario, la hermandad se encuentra “en un estado de disfrute y orgullo por lo realizado, pero sobre todo de motivación para seguir escribiendo historia a la altura de lo que nos dejaron nuestros mayores, referentes absolutos de lo que somos, creando un ambiente en los jóvenes de deseo de seguir creciendo en modo Penas. El aniversario nos deja un compromiso de no bajar el nivel y de tener claro lo que hacer sin dejarnos llevar por modas ni inmediatez, como lamentablemente ocurre mucho en la actualidad cofrade”.
Quizá esa sea la mayor enseñanza de estos 150 años: la fidelidad a un estilo propio. Una manera de entender la hermandad desde la profundidad espiritual, el cuidado patrimonial, la formación y la caridad discreta.
Cuando Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores vuelvan a cruzar el dintel de San Vicente este Lunes Santo, lo harán sostenidos por siglo y medio de historia. Pero, sobre todo, por unos hermanos que han decidido celebrar su pasado escribiendo con responsabilidad las páginas del presente y del futuro.

TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: ARCHIVO DE LA HERMANDAD

















