En la emblemática calle Alfonso XII, arteria noble del corazón histórico de Sevilla, se alza un edificio señorial que custodia entre sus muros una vivienda que es reflejo fiel de la personalidad, el gusto y la sensibilidad estética de su propietario, el empresario Raúl Aragón Navarro. Un piso donde el tiempo dialoga con la modernidad, donde cada estancia respira historia y, al mismo tiempo, una elegancia serena perfectamente adaptada al presente.
El estilo decorativo de esta residencia se define como ecléctico, pero lejos de cualquier disonancia, el conjunto alcanza una armonía sofisticada donde conviven con naturalidad piezas procedentes de anticuarios europeos con creaciones contemporáneas de reconocidos artistas. La vivienda mezcla con maestría mobiliario victoriano, elementos Art Déco y refinadas piezas de estilo Napoleón III, conformando un universo estético de gran personalidad, donde el rigor histórico y el gusto selecto se funden en un equilibrio lleno de carácter.
Las paredes, revestidas de un sobrio y profundo azul pavo, sirven como telón de fondo para realzar la nobleza del mobiliario oscuro, en su mayoría del siglo XIX, generando un contraste visual que potencia la elegancia del conjunto. Sobre este marco clásico destacan obras pictóricas de artistas consolidados como Salinas y Ricardo Suárez, cuyas composiciones aportan un sutil contrapunto contemporáneo, completado con piezas de los creadores The Exvotos, que introducen una sensibilidad artística actual sin romper la coherencia decorativa.


A esta cuidada escenografía se suman ricos Susanis, auténticas joyas textiles bordadas a mano, adquiridas en selectos mercados de Turquía e Inglaterra y dispuestas con exquisito gusto sobre camas y mesas. Estos tejidos ancestrales aportan textura, color y un inconfundible aire oriental que dialoga con el clasicismo del mobiliario, enriqueciendo los espacios con una dimensión sensorial que evoca viaje, cultura y sofisticación.
Los moradores, grandes aficionados al mundo del caballo y los enganches, han sabido integrar esta pasión de forma armónica mediante grabados antiguos de temática ecuestre, escenas de carruajes y composiciones históricas que evocan la tradición señorial andaluza. Estas piezas no solo decoran, sino que narran una forma de entender la vida vinculada al respeto por las costumbres, la elegancia del paseo y la memoria de un tiempo donde el caballo simbolizaba distinción y nobleza.


Las pantallas, firmadas por las prestigiosas casas Pylamps y Antik, revestidas con ricos tejidos cuidadosamente combinados, aportan una nota de frescura y sofisticación que suaviza la solemnidad del conjunto y rejuvenece el ambiente sin apartarlo de su esencia clásica. La luz, tamizada con delicadeza, envuelve las estancias en una atmósfera cálida y envolvente, propicia para el recogimiento, la conversación pausada y la contemplación serena.




Pero si hay un espacio que otorga un valor excepcional a esta vivienda, es su imponente terraza, verdadero pulmón del hogar. Abierta al cielo de Sevilla, se convierte en escenario privilegiado para encuentros familiares y celebraciones entre amigos. Presidiendo este enclave al aire libre, la Virgen de los Reyes, Patrona de la Archidiócesis de Sevilla, se erige como presencia protectora y símbolo espiritual, reforzando el vínculo emocional y devocional que define la esencia de esta casa.
Así, la vivienda de Raúl Aragón Navarro no es únicamente un espacio habitado, sino una declaración estética y vital, donde el arte, la tradición, la espiritualidad y el buen gusto se entrelazan para dar forma a un hogar que honra la historia sin renunciar a la contemporaneidad, en pleno latir de Sevilla.



TEXTO: MARIO NIEBLA DEL TORO FOTOGRAFÍA: GERARDO MORILLO



















