Actor: “Cada proyecto te coloca en un lugar nuevo y te obliga a mirarte desde otro sitio”
Félix Gómez habla despacio, sin alardes, como quien ha aprendido a confiar más en el silencio que en la urgencia del discurso. Actor de largo recorrido, su voz transmite una serenidad construida con oficio y experiencia, lejos de la prisa que suele acompañar a los primeros años de carrera. En sus palabras encontramos una reflexión honesta sobre el tiempo, el trabajo y la forma de habitar los personajes.
En esta entrevista, Gómez se detiene en el valor de la escucha, la importancia de la vulnerabilidad y la necesidad de asumir el oficio desde un lugar más consciente y humano. Una mirada madura sobre la interpretación, donde el éxito deja paso al proceso y la verdad se impone como el único territorio posible desde el que seguir contando historias.

¿En qué momento profesional se encuentra Félix Gómez?
Estoy en un momento bastante tranquilo. Con el paso del tiempo he aprendido a relativizar muchas cosas que antes me generaban más presión. Al principio de la carrera todo parece urgente y definitivo, y eso te coloca en un lugar de mucha exigencia constante. Ahora sigo teniendo ganas de trabajar y de implicarme en proyectos, pero lo hago desde un sitio más calmado, sin esa necesidad continua de demostrar.
¿Ha cambiado su forma de afrontar el trabajo con los años?
Sí, ha cambiado claramente. Antes llegaba a los proyectos con una idea muy cerrada de cómo tenían que ser las cosas, con una autoexigencia muy fuerte. Con el tiempo he aprendido a escuchar más, a confiar en el proceso y en el trabajo en equipo. Entiendo mejor que las cosas se construyen durante el camino y no solo desde la preparación previa.
¿Qué es lo que le hace decidirse hoy por un proyecto?
Sobre todo el personaje y la historia que se quiere contar. Me interesa que haya algo que no esté del todo resuelto, algo que me despierte curiosidad y me obligue a hacerme preguntas. Ya no me mueve tanto el tamaño del proyecto o su visibilidad, sino si realmente siento que hay algo ahí que merece ser contado y que me apetece explorar como actor.

En su trabajo se percibe una emocionalidad contenida. ¿Es una elección consciente?
No me interesa subrayar las emociones ni explicarlas en exceso. Creo que cuando todo está demasiado marcado se pierde parte de la verdad. Prefiero sugerir, dejar espacios, y confiar en que el espectador complete lo que está viendo desde su propia sensibilidad.
¿Qué lugar ocupa la vulnerabilidad en su manera de interpretar?
Un lugar muy importante. Durante mucho tiempo pensé que la vulnerabilidad podía ser una debilidad, pero con la experiencia he entendido que forma parte del oficio. Los personajes necesitan esa fragilidad para ser creíbles. Desde ahí todo resulta más honesto y más humano.
Ha trabajado en cine, teatro y televisión. ¿Qué diferencias encuentra entre los tres medios?
Cada medio tiene su propio lenguaje. El teatro es muy inmediato, muy vivo, y exige una presencia constante. El cine es más preciso, más íntimo, y te obliga a trabajar con detalles muy pequeños. La televisión tiene otros tiempos y dinámicas. Me interesa moverme entre los tres porque me mantiene activo y me obliga a adaptarme.


¿Se siente hoy más cómodo en los rodajes que al inicio de su carrera?
Sí, sin duda. Ahora entiendo mejor cómo funcionan los procesos y sé que no todo depende de uno mismo. Eso te quita mucha ansiedad y te permite estar más presente, disfrutar más del trabajo y del equipo.
¿Qué es lo que sigue motivándole después de tantos años de profesión?
La posibilidad de transformarme y de contar historias distintas. Cada proyecto te coloca en un lugar nuevo y te obliga a mirarte desde otro sitio. Eso sigue siendo muy estimulante.
¿Hay algún terreno que le interese explorar en el futuro?
Me interesan cada vez más los proyectos pequeños, más personales. Son caminos que me atraen, pero sin prisa. Prefiero que las cosas lleguen cuando tengan sentido.
Si pudiera hablar con el Félix que empezaba, ¿qué le diría?
Le diría que tenga paciencia y que confíe. Que entienda que esta profesión no es lineal y que hay momentos de todo tipo. Aprender a convivir con eso es fundamental.


TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: GERARDO MORILLO ESPACIO: PARADOR DE CARMONA


















