Un reencuentro cincuenta años después
Hay imágenes que no se olvidan. Estampas que quedan para siempre en la memoria de un barrio como una fotografía guardada en el cajón junto con otros recuerdos de la infancia. En la memoria de Triana y en el latido profundo de la Semana Santa sevillana, hay momentos que parecen eternos. El Domingo de Ramos de 2026 va a quedar inscrito con letras doradas en ese libro invisible de emociones que guardan los cofrades: la Virgen de la Estrella volverá a salir desde la Parroquia de San Jacinto, algo que no sucede en Semana Santa desde hace cincuenta años.

La Hermandad de la Estrella volverá a poner su cruz de guía en esa puerta que fue su casa histórica hasta 1976 y que ahora se prepara para acoger una estampa que pocos han visto y muchos han soñado durante décadas. No será solo una salida procesional. Será un reencuentro. Hay hermanos que han tenido la suerte y el privilegio de haber vivido alguna salida desde esta emblemática parroquia, es el caso de su Hermano Mayor, Carlos Martín Vázquez. Para él, va a ser un año especial y emocionante. “Es una cosa extraordinaria porque hace 50 años y los jóvenes lo van a poder vivir por primera vez. No solo ellos, me da la impresión de que muchos mayores van volver a salir este año por revivir ese momento”, así nos lo contaba.
Aquella capilla bendecida en 1976, el día antes de que iniciara su primer recorrido desde ese mismo templo, fue el símbolo de un nuevo tiempo para la hermandad. Desde entonces, durante medio siglo, la Estrella ha salido desde su sede canónica, creciendo con su barrio, ampliando su número de hermanos y escribiendo nuevas páginas de devoción. Pero este aniversario no es solamente una cifra redonda en el calendario: es la oportunidad de mirar atrás con reverencia y adelante con esperanza.

Medio siglo. Dos generaciones completas que no han visto abrirse esas puertas para dejar paso al misterio y al palio de la Virgen en la jornada que inaugura la Semana Mayor. En 2024, de manera extraordinaria y debido a las obras en su capilla, ya se produjo una salida histórica desde este templo dominico. Fue emocionante y multitudinaria porque Triana respondió como siempre responde cuando la llama su Virgen. Pero aquello fue excepcional. Lo que ahora acontece tiene otro peso, otra hondura: es el regreso en el día en que se Sevilla despierta oliendo a azahar, el día de la alegría, de las palmas, de los niños: el Domingo de Ramos.


EXPECTACIÓN Y MEMORIA TRIANERA
Los cofrades han vivido estos meses con una mezcla de emoción contenida y expectación creciente. San Jacinto, corazón del barrio, se ha llenado de conversaciones susurradas y recuerdos de infancia: aquel ficus bajo el que tantos mayores aguardaban la salida, la expectación y las ganas de vivir algo histórico.
El regreso a San Jacinto devuelve a Triana una estampa que parecía archivada en la memoria. Porque las cofradías no son únicamente patrimonio artístico ni mera tradición ritual; son la memoria sentimental de un pueblo. Y cuando una hermandad vuelve al lugar que marcó su identidad, toda la ciudad siente que algo profundo se recoloca en su sitio.
Este regreso representa algo más que una decisión organizativa. Es una vuelta a los orígenes. No se trata solo de recuperar una escena histórica, sino de abrazar el latido profundo de una corporación que ha consolado, acompañado y sostenido a generaciones enteras de trianeros.


TRIANA, SAN JACINTO Y LA ESTRELLA: UN VÍNCULO ETERNO
San Jacinto no es un escenario más en la biografía de la hermandad. Es raíz, es cuna, es memoria viva. Allí creció la devoción, allí se forjaron generaciones de hermanos, allí aprendieron muchos niños a persignarse mirando a la Virgen que pronto sería conocida como “la Valiente”. Que vuelva a salir desde su antiguo hogar en esta efeméride tan señalada no es solo un gesto conmemorativo: es una declaración de amor a la historia compartida.
Porque en Sevilla la Semana Santa no son solo imágenes que recorren sus calles. Son historias que laten, vínculos que se transmiten de padres a hijos y emociones que atraviesan el tiempo. Ahora, los cofrades cuentan los días para que la Estrella vuelva a brillar desde San Jacinto porque no se abrirá únicamente una puerta de salida; se abrirá la memoria de todo un barrio que guardará en sus recuerdos el Domingo de Ramos de 2026.
TEXTO: JAVIER FUENTES GÓMEZ FOTOGRAFÍAS: DOMINGO POZO

















