Siglos de tradición que laten en la fe
Sevilla vive en sus rincones, donde la memoria se funde con la melancolía de tiempos pasados. La de la Capilla de San Andrés es uno de ellos.
Durante más de cuatro siglos, generaciones enteras de hermanos la han cruzado con un mismo propósito: “mantener viva una devoción que ha sobrevivido a guerras, crisis y todo tipo de cambios sociales.” En 2026, la Hermandad de los Panaderos celebra el 425 aniversario de su fundación. No se trata únicamente de un aniversario. Es una reafirmación.

El pasado 11 de diciembre, el Salón de Actos del Palacio de los Marqueses de la Algaba acogió la presentación oficial de esta efeméride. Allí no se habló solo de fechas, sino de identidad. Hermanos, representantes institucionales y figuras de la vida cultural de la ciudad acudieron a un acto que marcó el inicio simbólico de un año concebido para mirar atrás sin dejar de avanzar.
Porque una hermandad no se mide por los años que trasciende, sino por su capacidad de permanecer.
El logotipo del 425 aniversario es una declaración de intenciones. Diseñado por Alejandro Mañes González, hermano de la corporación, toma como base la puerta de la Capilla de San Andrés. No es casual. Esa puerta representa el umbral entre lo cotidiano y lo sagrado, entre la ciudad que pasa y la fe que permanece. Es el mismo marco que han atravesado miles de hermanos desde finales del siglo XVI.


En el diseño, la estructura arquitectónica se convierte en símbolo. La hornacina superior, los azulejos, la verticalidad de Escaparate | 95 Escaparate | 96
la puerta: todo se traduce en una composición que integra el número “425” con el nombre de la hermandad. El pasado y el presente se unen en continuidad. Es una imagen pensada desde dentro.
Si el logotipo representa el umbral, el cartel conmemorativo representa el paso del tiempo.
La propuesta gráfica del aniversario se articula en una serie de seis carteles diseñados bajo un mismo lenguaje visual. El concepto es sencillo y poderoso: un muro envejecido y una fotografía histórica rasgada que permanece adherida a él. La imagen funciona como metáfora. El muro es la ciudad. La fotografía es la memoria.
Cada cartel incorpora una imagen distinta, seleccionada por su valor emocional y documental. La hermandad muestra una realidad que ha evolucionado sin perder su esencia. Este enfoque visual no busca nostalgia. Busca conciencia. Porque la memoria no es solo mirar atrás, también es entender quién eres.
UN UMBRAL ENTRE PASADO Y PRESENTE: HISTORIA VIVA EN UN AÑO DE CULTOS Y EVENTO
El programa de actos diseñado para el 425 aniversario confirma que la hermandad entiende esta efeméride como algo más que una celebración simbólica. Es un año estructurado en torno a cultos, actos culturales y gestos de reafirmación histórica.
El aniversario se abrió con el traslado de los titulares a la Parroquia de San Andrés y la misa estacional presidida por Monseñor Teodoro León Muñoz, dando inicio a un calendario que combina conferencias, conciertos y cultos extraordinarios.
Febrero continuó con el regreso de los titulares a la Capilla, haciendo parada en la Iglesia del Pozo Santo. También acogió la conferencia “Hermandad de los Panaderos. 425 años de historia” y un concierto de marchas en la Iglesia de la Misericordia. Entre el martes 17 y el sábado 21 se celebró el solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento, cerrando el mes con la Función Principal de Instituto el domingo 22.
El viernes 6 de marzo un Vía Crucis extraordinario llevará a los fieles hasta la Parroquia de San Pedro, cuna fundacional de la Hermandad. Mayo estará marcado por la dimensión cultural: Escaparate | 97
exposiciones fotográficas en el Ayuntamiento, un taller de fabricación de pan en la Fundación MAS y la ofrenda floral a Nuestro Padre Jesús Cautivo en su Soledad en la Parroquia del Juncal.
Junio reserva la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Regla de Chipiona, el sábado 13, mientras que septiembre se vivirá con intensidad: el miércoles 23, exaltación a María Santísima de Regla Coronada; del jueves 24 al sábado 26, solemne Triduo; y el domingo 27, la solemne función presidida por el Arzobispo de Sevilla. Durante todo el mes se publicará también la edición especial del Boletín de las Cofradías.
El otoño mantiene el pulso del calendario: concierto de marchas de Las Cigarreras el sábado 3 de octubre, Rosario Matutino hasta el Convento de San Leandro el domingo 4, y el almuerzo de Hermandad el domingo 15 de noviembre. Finalmente, el martes 8 de diciembre, un besamanos extraordinario cerrará un año intenso de cultos y celebraciones.
Un calendario que refuerza el vínculo entre la ciudad y su devoción. Sevilla vive en sus hermandades, y sus hermandades viven en Sevilla.

LA CARIDAD COMO ESPÍRITU DE ENTREGA Y DEVOCIÓN
Pero si hay un aspecto que define el espíritu de este aniversario es su dimensión social. La hermandad ha decidido orientar su obra asistencial hacia Cáritas Parroquial de las Candelarias y Los Pajaritos, uno de los entornos más vulnerables de la ciudad. Es una decisión coherente con la naturaleza histórica de las corporaciones sevillanas, que nunca han entendido la fe como una experiencia aislada, sino como un compromiso concreto.
En un mundo que sigue siendo injusto, cada gesto importa. La hermandad trabaja en el hoy, más allá de su historia. No es historia únicamente, es un compromiso que se mantiene firme.
Fundada a finales del siglo XVI, en una Sevilla que entonces era uno de los centros neurálgicos del mundo, la Hermandad de los Panaderos ha sido testigo de todas las transformaciones de la ciudad. Y sigue aquí.
Cada Miércoles Santo, Sevilla recuerda su historia junto al Señor del Soberano Poder en su Prendimiento y María Santísima de Regla Coronada. Tras ellos camina la memoria de todos los que estuvieron antes: los que fundaron la hermandad, los que la mantuvieron viva y los que aún vendrán.
El 425 aniversario es un latido más en el hilo interminable del tiempo.
TEXTO: JUAN PABLO VÁZQUEZ MORERA FOTOGRAFÍAS: FRANCISCO JOSÉ BORGE Y ARCHIVO DE LA HERMANDAD

















