Autor del cartel de las Fiestas de Primavera: “Para crear hay que ser muy niño”
En la mirada de ese niño que juega a ser nazareno se condensa, quizá, una forma de entender Sevilla: no como una imagen fija, sino como un recuerdo vivo. Por eso, el cartel de Daniel Franca no solo anuncia la primavera; la revive.
Daniel Franca ha sido el encargado de anunciar a Sevilla su primavera y, tras la presentación del cartel, el artista desvela las claves de una obra que no solo anuncia, sino que evoca el aroma del azahar, la ilusión de un niño y el recuerdo de una abuela.

¿Qué ha significado para usted el encargo de pintar el cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla?
Un sueño, porque es el cartel que han hecho tantos pintores a los que admiro desde finales del siglo XIX y principios del XX. Meterme en esa nómina de artistas supone una recompensa a mi carrera y me siento muy orgulloso de estar ahí.
¿Qué significa para usted personalmente la primavera, especialmente en Sevilla?
Para mí la primavera es un aroma. Es cuando explota el azahar y la ciudad se llena de esa fragancia que contiene todos mis recuerdos de pequeño. Si tengo que resumir la primavera en una palabra, sería ese aroma.
¿Ha creado entonces la obra desde ese concepto y esa emoción de la niñez?
Exacto. Quería un cartel que hablara de esa Sevilla que sueña con lo que viene. El olor a azahar nos trae nostalgia y recuerdos de años anteriores, y mi cartel busca contar ese recuerdo de un niño que sueña con las fiestas que están por llegar. Es la síntesis de la parte conceptual de la obra.
¿Cuánto queda de ese niño en el artista que es hoy?
Gracias a Dios, queda mucho. Para crear hay que ser muy niño, porque desde el juego y la inocencia es como mejor se puede destilar la realidad. Para hacer obras con verdad hay que tener ese arrojo y riesgo de la infancia.

¿Cómo dialoga su cartel con la tradición iconográfica tan marcada de Sevilla y su propio lenguaje contemporáneo?
Hay varios niveles de diálogo. Primero, en las medidas físicas: el cuadro mide exactamente lo mismo que el cartel de 1906 de García Ramos. En cuanto a la iconografía, decidí romper con lo habitual. En lugar de la mantilla, la flamenca o los toros, mi aportación es poner como protagonista al niño que sueña, a la infancia de todo sevillano.
¿Quién es el niño del cartel?
La obra está inspirada en una fotografía familiar. Representa una anécdota de cuando yo tenía 4 años. Le hacía teatrillos a mi abuela y, al ver pasar a los nazarenos de La Sed cerca de su casa, ella me hizo un capirote de cartón. Yo quería salir a la calle así vestido, pero mis padres me llevaron al patio y ahí me hicieron la foto. Es algo muy antropológico y popular: jugar a ser nazareno o hacer un paso con una silla al revés.
Además, el cartel tiene elementos contemporáneos, como la tipografía de Alex Rojas, y un detalle muy especial: el barniz final lleva mezclada arena de la plaza de la Maestranza. Excepto el capirote blanco, todo el cartel tiene ese acabado.
Ha mencionado a su abuela. ¿Es también protagonista de esta historia?
Totalmente. El cartel es un homenaje a las abuelas y a esa crianza donde las horas pasaban sin preocupaciones en el patio. En la pintura, aunque el nazareno soy yo, la perspectiva es como si mi abuela estuviera frente a mí tirándome claveles tras mi teatrillo.
El cartel es una pintura, pero también debe ser publicitario. ¿Cómo entiende esa dualidad?
El capirote blanco, que es el color virgen del lienzo, funciona como un reclamo disruptivo que llama la atención. Una vez que te fijas, tiene ese final “dulce y tierno” de la inocencia. Creo que un buen cartel debe equilibrar lo publicitario, lo pictórico y lo tradicional.


¿Qué mirada aporta su generación de artistas a esta tradición de carteles en Sevilla?
Aportamos nuestras vivencias de los años 80 y 90, esa crianza lenta en casas de las abuelas y en los patios. En mi caso, es un cartel muy sincero y honesto con lo que he vivido, buscando conectar con la gente a través del sueño de ese niño.
¿Qué espera de Sevilla con el cartel?
Me quedo con la emoción que ha sentido mucha gente y mis propios compañeros. Espero que la obra madure bien y que la gente vaya a verla en directo al Ayuntamiento, que es donde estará expuesta hasta el próximo año.
TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: CEDIDAS POR DANIEL FRANCA

















