Artista: “He cumplido tantos sueños que solo pido salud para mi familia”
El pasado 4 de abril, Norma Duval cumplía 70 años, una cifra que encierra una vida plena de escenarios, aprendizajes y experiencias. Su trayectoria, amplia y diversa, ha sabido conjugar el brillo del espectáculo con una identidad sólida, forjada desde la disciplina y la honestidad personal.
En esta conversación, la artista se detiene a mirar atrás sin nostalgia y a habitar el presente con serenidad. Desde la exigencia que ha marcado su carrera hasta la naturalidad con la que abraza el paso del tiempo, la icónica vedette, actriz, presentadora, modelo y empresaria comparte una visión positiva sobre la vida, el oficio y ese delicado equilibrio entre lo público y lo íntimo.

¿En qué momento se encuentra usted ahora mismo?
No puedo decir que mi vida es relajada porque nunca lo es; eso no va conmigo. Me encuentro en un momento bueno de mi vida, me siento con mucha experiencia, con mucho vivido y espero que me quede todavía mucho por vivir.
¿Cómo recuerda usted aquellos primeros pasos en su profesión y todo lo que ha vivido después?
Lo recuerdo como algo lejano porque han pasado muchísimas cosas desde entonces. Lo más importante es que no tengo nostalgia de nada. Me considero una persona muy práctica, por lo que recuerdo esa etapa con cariño, pero entiendo que es solo una etapa más de las muchas que llenan mi vida.
En esa primera etapa, ¿cómo se construía la figura de la artista desde dentro?
En la vida es fundamental tener ilusión por lo que haces y creer en ti mismo. Se requiere ser profesional, serio, trabajar mucho y tener una gran fuerza de voluntad y disciplina. Esto es aplicable a cualquier profesión, ya sea médico, constructor, músico o arquitecto; si esos valores fallan, no llegas a ningún lado. Hay que luchar y no decaer nunca porque la vida es una lucha y, si lo das todo, seguro que recibes la recompensa.


Destaca mucho la disciplina, ¿qué papel ha jugado la disciplina en su vida?
Para mí la disciplina es fundamental. Siempre digo con mucho orgullo que soy hija, hermana, sobrina y prima de militares; fui criada por un oficial militar y esa educación castrense forma parte de mi vida. Me ha ayudado muchísimo en todo, especialmente para tener los pies en el suelo y no caer en banalidades. Conceptos como el honor y la disciplina son la base de mi educación.
De todas sus etapas, ¿cuál es la que más le ha marcado?
Sin duda, mi infancia. Tuve una infancia preciosa, con una familia y unos padres muy unidos y un entorno muy sano. Viví en lugares muy bonitos, primero en Barcelona y luego en Madrid. Tener esa base de felicidad me ha ayudado mucho, porque las infancias traumáticas marcan negativamente a las personas. Por supuesto, el nacimiento de mis hijos también ha sido fundamental en mi trayectoria vital.
Con la perspectiva de su experiencia, ¿qué etapa le ha enseñado más?
La verdad es que nunca dejas de aprender; el que diga que ya lo tiene todo aprendido no dice la verdad. Cada día te sorprendes y vives situaciones distintas. Es cierto que la experiencia te da puntos de ventaja porque ya has pasado por cosas similares, pero la vida te sigue sorprendiendo día a día y siempre estamos en un terreno de aprendizaje.


¿Cómo ha gestionado su vida de exposición mediática sin perder su identidad personal?
Nunca me he escondido porque soy quien soy gracias a mi profesión y acepto que eso conlleva ser un personaje público. He compartido muchos aspectos de mi vida con la prensa, pero siempre he marcado un límite claro en las intimidades que solo me pertenecen a mí. Para mí la popularidad es positiva; me gusta la gente, soy una persona abierta y trato al público con el mayor respeto y cariño cuando se acercan a mí.
Todo el mundo la relaciona con la elegancia. ¿Qué significa para usted personalmente?
Es difícil hablar de una misma, pero en términos generales creo que la elegancia es una condición natural de comportamiento y formas hacia la sociedad, más allá de la ropa que lleves. Es un don que tiene que ver con la educación y con el respeto a los demás.
En cuanto a la hora de vestir, conservo un vestuario de escenario extraordinario, diseñado por mi hermano y por Mine Vergès, pero jamás me he vestido de artista fuera de las tablas. Me visto de señora acorde a mi edad. Huyo de las lentejuelas y los brillos en mi vida privada porque eso ya forma parte de mi trabajo. Soy muy sobria y consecuente.
¿En qué momento sintió que había alcanzado la plenitud artística?
Yo siempre me he sentido plena, incluso cuando empezaba y nadie me conocía; es una cuestión de temperamento, soy Aries y, por tanto, puro fuego. Trabajé mucho y seguí aprendiendo Escaparate | 11
siempre. Me bajé de los escenarios a los 46 años y nunca he querido volver al teatro a pesar de las ofertas. Ahora prefiero retos distintos que me diviertan, como la moda o programas de televisión específicos.

¿Qué papel ocupa la televisión en su vida?
He hecho muchísima televisión: galas de fin de año, programas de verano e invierno y colaboraciones de todo tipo. Me encantan los programas deportivos. La televisión es el medio más directo para entrar en los hogares y convertirte en alguien familiar para la gente que quizás no va al teatro.
¿Qué consejo le daría a una joven artista que empieza?
Lo primero es creer en sí misma, en su talento y sus valores. Si de verdad lo disfruta y lo quiere vivir dándolo todo, que no se rinda ante las dificultades. Llegar y mantenerse no es fácil, pero la satisfacción es enorme. El mundo artístico necesita esa renovación constante de nuevas generaciones.
¿Qué actitud mantiene ante los momentos difíciles?
La vida es agridulce, no puedes pretender que todo sea dulce y hay que aceptar las partes agrias cuando vienen. No siempre estamos preparados para lo que viene, pero si eres positivo, te aseguro que superas los retos. Nadie tiene una vida perfecta y todos pasamos por momentos de sentirnos desgraciados por lo que nos ocurre o nos hacen. Lo importante es recomponerse como el Ave Fénix. Siempre digo que si me tiran 200 veces, me levantaré 400. Mientras tenga salud, me levantaré de todo, aunque las cicatrices del dolor se queden ahí como parte del aprendizaje.
¿Qué le queda por aprender a Norma Duval?
Me queda aprender a quererme más a mí misma y a dedicarme más tiempo. Siempre estoy pendiente de todo el mundo y pensando en los demás, y me cuesta mucho centrarme en mi propio cuidado.
¿Un sueño o reto que le quede por cumplir?
He cumplido tantos sueños que solo pido salud para mi familia. Respecto a los retos, tengo uno pendiente muy importante que no puedo contar todavía; el día que lo logre diré: «este era mi reto».
¿Algún mensaje final que quiera compartir con los lectores de Escaparate?
Adoro Andalucía. Mi madre era de Jaén (de Porcuna), mi abuela de Granada y tengo familia en Córdoba; tengo un «ramalazo» andaluz muy importante. Me siento como en casa cada vez que bajo al sur porque los andaluces son muy buena gente. Y al equipo de Escaparate, agradecer el cariño en todo lo que hacen y, qué decir de Mario Niebla del Toro: él es el mejor anfitrión que hay en España ahora mismo.
















