12 Mar, 2025 | cartas del director

“El trabajo, el orden y la rutina son una delicia”

Belgravia es la última serie a la que me he enganchado en este periodo interbellum del calendario, en el que vivo la razonable normalidad. Entiéndase la normalidad o calma, en mi caso, como ese tiempo en el que mis mañanas se esfuman en llamadas, reuniones y envío de emails de gestión y presupuestos sin salir de mi despacho apenas y exprimo la tarde en intentar hacer huecos a mi parte más personal. Febrero es equilibrio y, aunque haya una ilusionante demanda de trabajo, tanto en nuestra revista como en nuestra agencia de comunicación externa, no deja de ser eso: trabajo. Un lujo silencioso y siempre necesario para seguir navegando. El trabajo, el orden y la rutina son una delicia. Nivelan la media de los pálpitos del año y nos permite el sosiego. Tras el tormentón profesional que gira en nuestra labor en torno a SIMOF como primera traca laboral del año, y esta edición en su treinta aniversario, llegan los días de rutina. Ocasión en la que nuestra ciudad no contempla una cita que derrumbe el muro de los días normales, los meses serenos, la vida ordinaria. No hay una cita, aunque en Sevilla siempre pasa algo y pasan pasos sin parar por las callejuelas y plazas de la vieja ciudad. Pronto llegará el tiempo de Cuaresma, que en nuestra ciudad tiene poco, en lo que a lo social se refiere, de recogimiento y reflexión. Las agendas empiezan a coger un ritmo vertiginoso en un dislate de actos que se tropiezan  unos con otros y celebraciones solapadas para llegar con los compromisos sociales y comerciales resueltos antes de las grandes fiestas de nuestra primavera más universal. La fijación por celebrar, por encima de todo antes de abril, da impresión de fin del mundo. Es como si febrero sirviese para coger carrerilla para un marzo-abril-mayo de agonía social intensa que nos permite poco de recogimiento, de lectura sosegada, de ver la serie pendiente en el debe y de cocinar en casa, parando el carro de la prisa. Pequeños lujos que nos dan serenidad y nos hacen analizar y organizarnos. Nada como la rutina para ser razonablemente feliz y reflexivo. No soy el primero que dice que el orden da equilibrio, tranquilidad y es una manifestación de lo que llamamos o entendemos como felicidad. Al final, ser feliz tiene mucho de estar tranquilo. Aprovechando esta coyuntura, y como decía al comienzo de mi carta, acabo de ver la serie Belgravia, por recomendación de mi amiga Pilar Rodríguez Burgos. Tiene mucho sentido que sea ella quien me la recomiende, porque ambos compartimos nuestra pasión por la historia, el gusto por el romanticismo y un siglo XIX tan decadente como interesante y decisivo para comprender en qué nos convertimos socialmente, a medida que el viejo imperio se iba devaluando a una velocidad apabullante. Rara vez la acompaño a casa de vuelta sin que hablemos de algún aspecto de nuestra historia común y de la Sevilla de nuestros abuelos. Seguimos siendo hoy mucho de lo que empezó a suceder en este periodo histórico como nación y en lo que a sociedad local respecta. La Sevilla actual tiene mucho del XIX de los Montpensier, como mi amiga Pilar, que parece salida de la Corte de la Infanta María Luisa. Pilar es sencillamente, sin ser sencilla en las formas, genial. Nuestras  grandes fiestas primaverales en el XIX encuentran origen, en el caso de la Feria ganadera de Abril, y punto de inflexión, en el caso de la Semana Santa. El siglo XIX y principios del XX es en nuestra tradición un punto y aparte. No sólo en la propia fisionomía de nuestra Semana de Pasión y sus hermandades y cofradías, sino en el propio carácter del sevillano. Hoy damos por hecho que fueron siempre aspectos que comenzaron en el siglo del debacle del Imperio Español. Hasta en la identidad urbanística alcanza y se refleja lo que consideramos clásico, siendo puro siglo XIX y arranque del XX. Belgravia es una recomendable narración historicista que trata la ficción con grandes dosis de realidad. Esta recomendación de mi amiga Pilar me ha propiciado causar baja de algún plan prescindible y vivir algunas tardes de estos últimos días consciente de que pronto empezará la tuneladora social a arrebatarme la paz en lo que tarda la leña de la chimenea en consumirse. Vivir los días sin excepcionalidad, sin necesidad de lo extraordinario, me ha servido para recuperar la calma como antesala de todo lo que nos queda por librar a la vuelta de la esquina. Esta carta, como febrero, es un relato breve de lo cotidiano. Otro mes volveré a la reivindicación o a la denuncia. Esta carta debía ser sosiego y templanza.

“La Sevilla actual tiene mucho del XIX de los Montpensier”

Lo más leído

También le puede interesar

entrevista a
CRISTINA HEEREN

CRISTINA HEEREN

Mecenas del flamenco: “El flamenco puede ser una herramienta de conciliación y un himno para la paz” Ostenta el título de III Condesa de Heeren y está considerada una de las grandes mecenas del flamenco. Nació en Nueva York, pero gran parte de su vida ha...

Blog
PONCHE CABALLERO 

PONCHE CABALLERO 

Casi dos siglos de historia servidos en una copa Hay sabores que pertenecen al recuerdo colectivo de un país. Aromas capaces de despertar sobremesas familiares, conversaciones interminables y celebraciones compartidas entre generaciones. Pocos licores españoles han...

entrevista a
DRA. MARIFÉ PRIETO 

DRA. MARIFÉ PRIETO 

Cirujana plástica: “Quiero que la cercanía, la honestidad y la responsabilidad con mis pacientes sigan siendo mis preceptos fundamentales” En una sociedad donde la imagen ocupa cada vez más espacio y la inmediatez parece marcar el ritmo de todo, la cirugía plástica...

Blog
XXIV BIENAL DE FLAMENCO 

XXIV BIENAL DE FLAMENCO 

Juventud, memoria y verdad flamenca en el Teatro Alameda Durante la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla, el Teatro Alameda volverá a ser un refugio para la emoción, un territorio donde conviven la raíz y la búsqueda, la juventud y la memoria, el recogimiento y la...

entrevista a
VANESSA GIL

VANESSA GIL

Ceo de La Bolita Coqueta: “En un sector tan competitivo creo que lo más importante es tener verdad”  La moda puede ser una forma de expresión, pero también una manera de crear vínculos. En un sector marcado por la rapidez de las tendencias y la competencia...