10 Jul, 2026 | entrevista a

Director de la Bienal de Flamenco de Sevilla: “Queremos que la ciudad se vista de Bienal y que sea el gran acontecimiento del otoño”

Esta entrevista comienza en un enclave cargado de historia: el Centro Cerámica Triana, un lugar donde Sevilla aprendió durante siglos a transformar el barro en memoria. Entre antiguos hornos, pozos, talleres y vestigios de una de las fábricas cerámicas más emblemáticas del barrio, el tiempo parece haberse detenido para recordar que las grandes tradiciones no sobreviven por inercia, sino porque cada generación encuentra la manera de darles una nueva forma. No resulta casual que la sede de la Bienal de Flamenco se encuentre aquí. Como la cerámica trianera, el flamenco es también el resultado de un delicado equilibrio entre herencia y creación, entre el respeto a la raíz y la necesidad permanente de reinventarse.

En este escenario nos recibe Luis Ybarra, director de la Bienal. Periodista y gestor cultural, creció contemplando este festival desde la butaca del aficionado, descubriendo en sus escenarios una pasión que acabaría marcando el rumbo de su vida. Ybarra ha convertido aquella fascinación juvenil en una trayectoria tan sólida como precoz que lo ha llevado a dirigir el acontecimiento flamenco más importante del mundo. Pero lejos de cualquier solemnidad, habla del arte jondo con la curiosidad intacta de quien sigue sintiéndose aprendiz, entendiendo la Bienal como un organismo vivo donde conviven los maestros y los nuevos talentos, la tradición y la vanguardia, la memoria y el futuro.

¿Cómo se definiría usted a sí mismo? 

Me defino como una persona inquieta y muy noble a sus aficiones, alguien que las lleva siempre al límite. Es verdad que aquello que me ha gustado ha terminado por convertirse en mi trabajo. Yo era un niño aficionado al flamenco y, a fuerza de pasión, terminé siendo periodista cultural y dedicándome a esto. Aunque en la universidad me decían que no podía dedicarme solo a escribir de flamenco, me empeñé y hoy el flamenco es mi trabajo. 

Con esa pasión llega usted a dirigir la Bienal de Flamenco por segunda vez. ¿Cómo ha sido ese camino? 

Ha sido un camino involuntario. Al principio, para mí era un éxito simplemente publicar textos y poder ir a los teatros a ver a los artistas que admiraba. Empecé escribiendo en ABC, colaborando en radio en Jerez y haciendo prácticas en Radio Sevilla. Luego me fui a Madrid y entré en contacto con la gestión de festivales como Flamenco on Fire o el Corral de la Morería. Poco a poco la pelota se hizo más grande hasta que el Ayuntamiento de Sevilla me llamó para la Bienal. Llevaba tres años en Madrid y, aunque estaba muy bien, la tierra tira mucho y volví a Sevilla más rápido de lo esperado.

Al convertirse en director de la Bienal, ¿qué se encuentra y cómo afronta el reto?

Considero que la Bienal es el festival de flamenco más importante del mundo, uno que marca la tendencia de lo que se programará globalmente en los próximos años. Por eso lo afronto con responsabilidad y, para mí, es un reto mayúsculo porque me he formado como espectador en este festival. Es un espacio donde los artistas trabajan durante dos años para exponer algo nuevo. Mi responsabilidad es apostar por nuevos valores que serán figuras en el futuro y, a la vez, dar su lugar a los grandes maestros.

¿Con qué objetivos dirige usted la Bienal este año?

El primer objetivo es la singularidad: que la Bienal sea diferente por su programación —72 funciones, de las cuales 52 son nuevas producciones— y sus espacios. Pero el objetivo más ambicioso es que el sevillano sienta la Bienal como siente la Semana Santa o la Feria. Queremos que la ciudad se vista de Bienal y que sea el gran acontecimiento del otoño cultural, con una programación paralela intensa de exposiciones, catas y conferencias.

¿Qué papel juega su juventud en la dirección? ¿Ha influido para acercar a un público más joven?

Creo que la juventud aporta una voluntad especial para embarcarse en proyectos muy complejos. Por ejemplo, organizar una gala en la plaza de toros con diez figuras o coordinar once espectáculos en la Maestranza requiere una energía que quizá con otra edad no tendría. A veces me preguntan cómo es que un joven hace esto, y yo respondo que creo que lo hago precisamente porque soy joven; probablemente con otra edad no me habría metido en un reto de estas dimensiones.

¿Cómo es su día a día trabajando en la dirección del festival?

La Bienal es un espacio muy abierto y la dirección también debe serlo. No solo estoy en Sevilla; también visito festivales de todo el mundo, desde Nueva York y Roma hasta Londres o Nîmes. El flamenco tiene “pequeñas embajadas” en cualquier ciudad del planeta. El verano es un momento de rara calma: la ciudad parece vacía por el calor, pero hay un huracán maravilloso que se avecina en septiembre con los ensayos de los artistas.

Dice que recorre festivales de todo el mundo. ¿Qué tiene la Bienal de Sevilla que la hace diferente a todos estos?

Primero, tiene espacios y artistas singulares. No programamos pensando en las tendencias del mercado, porque entonces todos los festivales serían iguales. Apostamos por lo que llamamos “Noches Únicas”: espectáculos que, por el espacio o el elenco, no van a girar después; ocurren una sola vez. Además, esta edición tiene más cante de lo habitual y mucha guitarra instrumental —14 noches de guitarra—, algo que no verás en otro lugar. Programar lo que ya está es fácil, pero hacer “arqueología” para recuperar artistas que están casi retirados es lo que más me estimula.

Se habla mucho de innovación y pérdida de esencia. ¿Qué opinión le merece el momento actual del flamenco?

Para mí, la tradición y la vanguardia se tocan. Acepto propuestas vanguardistas —como las de Andrés Marín, Israel Galván o La Tremendita— siempre que huelan a flamenco y el artista conozca la raíz. Si se llega a la vanguardia por el camino corto sin poder defender lo básico, la propuesta está coja. Al mismo tiempo, una artista tradicional como Aurora Vargas puede ser muy moderna y atemporal. La Bienal debe ser un equilibrio y una tensión entre esos dos mundos que se alimentan entre sí.

Este año la Bienal rinde homenaje a los años veinte del siglo pasado. ¿Cómo surge esta idea?

Queremos revisitar el flamenco de hace un siglo, la Generación del 27 del flamenco: la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Pepe Marchena… Fue una época dorada donde el flamenco compitió en masas con los toros y surgieron las grabaciones eléctricas. Usamos el concepto de Ópera Flamenca, que en su día fue un “truco” fiscal para pagar menos impuestos —un 7 % frente al 10 % de las variedades—, pero que también le dio glamour al arte. No lo hacemos por nostalgia, sino como una pieza viva que trufa toda la programación con esos aromas de los años veinte.

Para terminar, ¿qué le diría usted a aquel niño aficionado que empezó formándose en la Bienal?

Le diría que no pierda a ese niño. Intento no perder al aficionado que llevo dentro, ese que tiene hambre y sed de aprender. Si pierdo la motivación de hacer las cosas por el placer de hacerlas, no me compensaría este trabajo. Hay que seguir haciendo las cosas por gusto.

¿Y qué le diría al público que aún está indeciso?

Que miren la programación porque es muy variada; es uno de los festivales más abiertos del mundo. Este año estrenamos la Hora Joven: todos los menores de 30 años tienen un 50 % de descuento en taquilla una hora antes de cada espectáculo. Es una oportunidad para respirar mucho flamenco y vivirlo de primera mano en los teatros, las peñas y las tertulias con los artistas.


TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: GERARDO MORILLO

Lo más leído

También le puede interesar

Blog
CASTAÑER 

CASTAÑER 

La familia que elevó la alpargata española a icono internacional La firma Castañer ha sido capaz de atravesar el tiempo sin perder su esencia. Sus piezas, nacidas de la necesidad, han terminado convirtiéndose, generación tras generación, en símbolos de una forma de...

Blog
ROCÍO JURADO 

ROCÍO JURADO 

La voz que no se apaga Veinte años después, su nombre no se pronuncia como se pronuncian los recuerdos, sino como se evocan las certezas: sin esfuerzo, sin distancia, con una naturalidad que desconcierta. Su voz no pertenece al pasado, sino a una especie de...

Blog
ANÍBAL GONZÁLEZ 

ANÍBAL GONZÁLEZ 

150 años del arquitecto que soñó Sevilla Miles de personas cruzan cada día la Plaza de España. Hay quien busca el banco de su provincia, quien fotografía el reflejo de las torres sobre el agua o quien simplemente se deja envolver por la belleza del lugar. Pocos se...

entrevista a
FERNANDO REPISO 

FERNANDO REPISO 

Escritor: “Los únicos límites que tenemos los escritores o, por lo menos, los únicos que yo me impongo, son los márgenes del folio y, a veces, ni siquiera esos”  Fernando Repiso pertenece a esa estirpe de escritores que no llegaron a la literatura por vocación...

Blog
TORRE DE LOS REMEDIOS 

TORRE DE LOS REMEDIOS 

El valor de pertenecer a una comunidad que impulsa el crecimiento En una ciudad donde la ubicación siempre ha sido importante para los negocios, hay lugares que han conseguido ir un paso más allá. Espacios que no solo ofrecen oficinas, sino también tiempo,...

Blog
LA ARBOLEDILLA 

LA ARBOLEDILLA 

Sanlúcar de Barrameda celebra los 150 años de la “Catedral de la Manzanilla” Como cada verano, las páginas de Escaparate nos llevan por el Guadalquivir hasta su desembocadura, allí donde el río que da vida a Sevilla se encuentra con el océano Atlántico. Este lugar...

Blog
SIETE MINUTOS

SIETE MINUTOS

FIRMA INVITADA  España en este último mes de junio ha vivido, quizá, uno de los momentos más importantes de su historia reciente. El Papa, Su Santidad León XIV, ha visitado España a principios del mes de junio constituyendo así el primer viaje apostólico de un...

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.