Cantaora: “Canto como si fuera la última vez en mi vida”
Claudia Reche ha convertido la herencia de la música en su vida y su camino. Su voz, marcada por la raíz flamenca, encuentra hoy su lugar entre la tradición y la reinterpretación, construyendo un lenguaje propio desde la emoción, la verdad y la raíz flamenca.
Con la naturalidad y sencillez que le da su juventud pero con la seguridad de su vocación, la artista habla de sus inicios, de la influencia de su padre y de una pasión que fue tomando forma con el tiempo, hasta convertirse en el eje de su vida.

¿Cómo nace en usted ese sentimiento de dedicarse a la música? ¿Desde cuándo surge esa vocación?
La música en mi casa se ha vivido desde siempre, porque mi padre es un amante del flamenco y de la música en general. Yo crecí rodeada de música, aunque de pequeña empecé con el baile. Fue a los 14 años cuando mi padre, que toca la guitarra, me dijo que aprendiera a coger los tonos y a cantar. Ahí empecé a interesarme por mi voz, aunque nunca imaginé que acabaría dedicándome a ello.
Menciona que su padre ha sido clave. ¿Cómo describiría esa conexión artística que mantienen?
Mi padre es mi referente y de él lo he aprendido todo. Hablamos de música constantemente. Para mí, esa conexión es nuestra vida; la música es nuestra manera de vivir. Además, fue mi gran apoyo, porque a la gente de mi edad no solía gustarle la misma música que a mí, así que él era la persona con la que compartía canciones, descubrimientos y todo lo que iba aprendiendo.
¿Cómo definiría su estilo musical y cómo se define usted como artista?
Me defino como una artista capaz de transformar cualquier estilo al flamenco. No hago un flamenco hondo, porque considero que hoy en día lo aprecia un público muy específico. Lo que hago es versionar temas que me gustan y “aflamencarlos”, porque mi voz es flamenca y mi objetivo es siempre transmitir esa esencia, sea cual sea el estilo.


Sobre el flamenco hondo, ¿piensa que se está perdiendo su esencia o que simplemente ha cambiado la forma de escucharlo?
Creo que es un estilo para el que hay que ser muy valiente, porque te arriesgas a que mucha gente no lo escuche hoy en día. No es que se esté perdiendo, es que la gente no sabe escucharlo. Yo diría que es importante aprender a tener sensibilidad hacia este estilo, que forma parte de nuestra tradición, y tener la sensibilidad necesaria para sentirlo, porque el flamenco también es dolor.
Su paso por el programa La Voz supuso un punto de inflexión. ¿Qué le motivó a presentarse y cómo vivió aquella experiencia?
Nunca imaginé que sería capaz de cantar en televisión; simplemente fui fluyendo con lo que venía y dando pasos. Durante el concurso lo disfruté, pero no llegué a interiorizarlo del todo, para mí era como un día más de grabación. No fui realmente consciente de lo que estaba viviendo hasta que me vi en la televisión. Fue entonces cuando sentí el cariño de la gente y empecé a creerme lo que estaba pasando.
¿Qué fue lo más difícil y lo más bonito de esa etapa?
Lo más bonito fue aprender de otros estilos de música y de la vida del cante junto a mis compañeros. Lo más difícil fue gestionar los nervios y la responsabilidad que yo misma me imponía para estar a la altura.


¿Cómo ha cambiado su vida desde entonces? ¿Siente que se le han abierto nuevas puertas?
Mi vida ha cambiado muchísimo. Aunque dedicarse a la música es complicado, ahora me surgen oportunidades casi a diario y la gente sabe quién soy y qué música hago. Actualmente trabajo en el tablao de Lola de los Reyes, hago coros, colaboraciones con otros artistas y tengo actuaciones tanto públicas como privadas.
Cuando se sube a un escenario, ¿qué busca transmitir al público?
Quiero que el público recuerde mi cante por lo que transmito, no por quién soy. Canto como si fuera la última vez en mi vida. Si la canción es alegre, quiero que sonrían; si es de tristeza o dolor, quiero que sientan esa emoción. Mi meta es transmitir lo que dice la letra y la melodía.
Para terminar, ¿qué le diría a esa Claudia que empezó con 14 años y cuál es su gran sueño?
A mi yo del pasado le diría que, aunque no se lo crea, llegará al sitio correcto. Mi sueño es que mi familia me vea triunfar en la música al cien por cien y que puedan vivir viéndome trabajar en lo que amo.

TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: GERARDO MORILLO ESPACIO: HOTEL MERCER

















