Diseñadora: «El traje de flamenca es Sevilla, es Andalucía, es España»
La moda flamenca tiene en Rocío Peralta una de las diseñadoras más reconocidas y respetadas. Con más de diecisiete años de trayectoria, su nombre se ha consolidado como sinónimo de elegancia, rigor artesanal y una forma de entender el traje de flamenca como patrimonio cultural. Desde Sevilla, su trabajo destaca por el respeto a la tradición sin renunciar a la innovación, elevando cada diseño a un ejercicio de equilibrio entre raíces, sensibilidad contemporánea y excelencia en la confección.
En un momento de plena madurez creativa, Rocío Peralta diseña desde la calma y la conciencia, reivindicando la belleza que perdura frente a lo efímero. Sus colecciones, concebidas como relatos emocionales, beben del paisaje andaluz, de la memoria y del color como lenguaje propio. Con motivo de la presentación de su nueva colección este mes de enero, la diseñadora reflexiona sobre el presente y el futuro de la moda flamenca, la responsabilidad cultural de su oficio y la necesidad de seguir creando con respeto, tiempo y verdad.
Después de más de diecisiete años de trayectoria, ¿en qué punto creativo siente que se encuentra hoy como diseñadora?
Me encuentro en un momento muy consciente. Con el tiempo he aprendido que crear es disfrutar, saber escuchar a los demás, a una misma y al entorno. Hoy diseño desde la calma, desde la experiencia y desde un profundo respeto por el traje de flamenca, que para mí no es solo una prenda, sino mis raíces, mi cultura y mi forma de entender la vida.
La moda flamenca vive un momento de gran visibilidad. ¿Cómo valora la evolución del traje de flamenca en los últimos años?
Creo que estamos viviendo un momento muy bonito. El traje de flamenca despierta interés fuera de nuestras fronteras y eso es algo maravilloso. Cuando alguien ve a una mujer vestida de flamenca en otro país, siente curiosidad por lo que hay detrás: quiénes somos, de dónde venimos y cómo vivimos. Ese valor cultural es algo que debemos cuidar y poner en valor.
¿Qué papel cree que tiene usted en esa visibilidad y evolución como diseñadora referente?
Siempre he intentado trabajar desde el respeto absoluto al traje clásico. No concibo mi trabajo sin esa base. A partir de ahí, me gusta investigar e innovar en los tejidos, en la confección, en los adornos y, especialmente, en el color y su combinación. Si he contribuido a que el traje de flamenca se entienda también como alta confección, lo asumo con una enorme responsabilidad.
Su trabajo se asocia a una elegancia serena y atemporal. ¿Ha sido una elección consciente frente a las tendencias más efímeras?
Sí, ha sido una elección muy consciente. Nunca me han interesado las modas pasajeras. Creo en la belleza que permanece, en las piezas que no dependen del momento. Para mí, la elegancia está en el equilibrio, en la armonía y en saber cuándo parar.
¿Qué papel juega la tradición en su proceso creativo y cómo dialoga con la necesidad de innovación constante?
La tradición es el pilar de todo. Innovar no significa romper, sino saber mirar lo de siempre con respeto y sensibilidad. Eso lo aplico especialmente en los mantones, donde me gusta experimentar con estampados, tejidos, pedrería, bordados y fantasías.


Diseñar moda flamenca implica un ritual colectivo. ¿Siente usted una responsabilidad cultural al crear un traje de flamenca?
Muchísima. El traje de flamenca es Sevilla, es Andalucía, es España. Es el resultado de siglos de historia y de una cultura muy rica que nos distingue. Cada diseño lleva implícita esa responsabilidad de representar quiénes somos y de compartirlo con el mundo con orgullo y respeto.
Sus colecciones suelen construirse como relatos. ¿De dónde nace normalmente la primera intuición creativa: del tejido, del color o de una emoción?
Casi siempre nace de una emoción. Muchas veces de recuerdos del campo, de la marisma del Guadalquivir, de los caballos, de mi infancia. Otras veces de un lugar, una cultura o incluso una lectura que me lleva a un concepto. El color aparece muy pronto en ese proceso; es una parte fundamental de mi lenguaje.
Más allá de la pasarela, ¿qué importancia tiene para usted el momento en que una mujer se prueba el traje y se reconoce en él?
Es lo más importante de todo; esa es la finalidad. No hay mayor satisfacción que ver a una mujer sentirse bella y segura con uno de mis diseños. No creo en clientas mejores o peores, sino en mujeres que confían en mí para sentirse bien. Para todas ellas trabajo.
Ha desarrollado también líneas de invitada y prêt-à-porter. ¿Qué le aporta ese cambio de registro respecto al flamenco?
Me aporta libertad creativa. Son espacios donde puedo explorar otros lenguajes sin perder mi identidad. Las colecciones cápsula, además, me han permitido llevar mi trabajo a otros países y conectar con mujeres de culturas muy distintas.
¿Cree usted que la moda flamenca debe seguir abriéndose a nuevos lenguajes estéticos o proteger ciertos códigos esenciales?
Creo que debe hacer ambas cosas. Hay códigos que son irrenunciables porque forman parte de su esencia, y desde ahí se puede evolucionar con respeto y sensibilidad.
El calendario de la moda es cada vez más exigente. ¿Cómo gestiona usted los tiempos de creación sin perder autenticidad?
Intentando ser fiel a mí misma y a mi equipo. Prefiero hacer menos y hacerlo bien. La autenticidad necesita tiempo, cuidado y mucha dedicación.
Mirando a 2026, ¿qué retos considera fundamentales para los diseñadores de moda flamenca?
Seguir defendiendo la artesanía, la calidad y el trabajo hecho a mano. No perder la identidad ni el respeto por nuestras raíces en un mundo cada vez más acelerado.

¿Qué tendencias podremos ver en la moda flamenca este año?
Creo que veremos una vuelta a lo esencial: colores bien trabajados, tejidos con presencia, volúmenes equilibrados y menos artificio. Más verdad y más elegancia.
Usted presenta este mes de enero su nueva colección, ¿qué desea transmitir en la pasarela?
Deseo transmitir verdad, belleza y emoción. Que se sienta el trabajo, el cuidado y el respeto que hay detrás de cada pieza.
Presenta su colección fuera de los calendarios establecidos.¿Por qué cree que cada vez más diseñadores toman esta decisión?
Todo es respetable, y todo tiene su momento. Sí es cierto que los formatos propios permiten mayor libertad creativa. Cada diseñador tiene su ritmo y su manera de contar las cosas, y los desfiles independientes ayudan a mostrar ese universo de forma más auténtica.
Si tuviera que definir en una sola palabra lo que desea que una mujer sienta al vestir un diseño suyo, ¿cuál sería y por qué?
Belleza. Una belleza real, que nace cuando una mujer se siente ella misma.
TEXTO: FERNANDO COPETE FOTOGRAFÍA: CEDIDAS POR ROCÍO PERALTA


















