Directora global de Rull y Asociados: “Vivo tan intensamente que puedo permitirme transmitir con fuerza y objetividad”
En Ana de la Peña no hay nostalgia, sino memoria; no hay prisa, sino impulso. Su relato no se detiene en lo conseguido, sino que avanza con determinación y gratitud. Porque, al final, hay vidas que no se cuentan por los años, sino por la intensidad con la que han sido vividas.
Gallega afincada en Sevilla y con un carácter forjado entre la disciplina, la familia y la vocación de servicio, Ana atraviesa sus 50 años marcada por la claridad interior y una energía inagotable, que ha celebrado en la histórica Casa de Pilatos con una elegancia serena que define tanto su trayectoria personal como profesional.

¿En qué momento se encuentra Ana de la Peña?
Ana de la Peña se encuentra en un momento de paz interior absoluta y con una fuerza e ilusión tremendas, la experiencia es un grado.
¿Qué significado tiene para usted cumplir cincuenta años en este momento de su vida?
Para mí cumplir años significa estar llena de vida y es importante ser consciente y consecuente y dar gracias a Dios por tanto y tan bueno.
¿Cómo ha querido que esta celebración refleje su trayectoria personal y profesional?
Sin duda alguna ha sido la culminación perfecta de mi conjunción personal y profesional. En lo personal llevando el timón de mi vida y al frente de una familia numerosa que me da la vida y que para mí es lo más importante, sin ellos nada tendría sentido. En lo profesional con una marca familiar consolidada y referente donde el esfuerzo y la disciplina son clave y el estar al servicio de los demás es lo que engrandece a uno mismo.
¿Por qué eligió la Casa de Pilatos como escenario para una fecha tan simbólica y por qué un baile de máscaras?
La Casa de Pilatos es mi lugar favorito y siempre el escenario de los momentos más importantes en mis 50 y volver siempre supone ser tremendamente feliz. Lo del gran baile de máscaras simboliza la incertidumbre, la discreción, la sorpresa y el hacer algo diferente y único.
¿Qué le inspira de un lugar con tanta historia y carácter como este palacio sevillano?
Me inspira lo más grandioso de nuestra historia y de nuestra cultura, la belleza absoluta y mis raíces. Sublime.
¿Mira usted hacia atrás con más orgullo o con más aprendizaje?
Primero aprendizaje y después orgullo. El camino a veces tiene piedras o socavones, pero qué satisfacción superar obstáculos y crecer por dentro y salir reforzada.

¿Qué etapa de su vida siente que ha sido más determinante para llegar hasta aquí?
La última década llena de cambios y llena de muchas vicisitudes que han marcado mi vida y forjado una fuerte personalidad y determinante. Llego a los 50 con una sensación de libertad, de claridad y de paz aplastantes.
¿Cómo ha evolucionado su concepto del éxito con el paso del tiempo?
El éxito es el esfuerzo, la lucha, el trabajo, el poder de las cosas bien hechas y ayudar a quien lo necesita y dar soluciones coherentes e inmediatas. El egoísmo y yo somos grandes contrarios.
En un mundo que exige inmediatez, ¿qué lugar ocupa hoy la pausa en su vida?
La pausa es necesaria y recomendable, pero mi coherencia de vida no me permite transmitirle mis pausas… no las hay… Soy un terremoto en actividad continua y nada dejo para mañana… todo para ayer y no soporto la pasividad.
¿Qué valores considera esenciales y han permanecido intactos a lo largo de los años?
La educación, la lealtad y el amor a mi familia, y si cabe el ejemplo a mis hijas. Los hijos necesitan ver, no escuchar y no ver, necesitan una teoría conjugada con la práctica.
¿Cómo influyen esos valores en la dirección global de Rull y Asociados?
Estos valores han sido los pilares de Rull y Asociados. Sin ética profesional, sin principios y sin unas bases bien asentadas jamás hubiésemos llegado hoy aquí.
Usted es gallega afincada en Sevilla, ¿qué papel han tenido estas tierras en su desarrollo personal y profesional?
Soy gallega de nacimiento, sevillana de adopción y castellana de pensamiento y actuación. Esto ha forjado mi personalidad de forma absoluta y ha sido clave en mis comportamientos. Adoro Galicia, soy absolutamente feliz allí. Sevilla y Andalucía son mi vida y Castilla-León mi refugio. Ser sevillana de adopción es un orgullo. Nada que no se vive se puede sentir ni juzgar. Yo vivo tan intensamente que puedo permitirme transmitir con fuerza y objetividad.


¿Qué le sigue emocionando hoy con la misma intensidad que cuando era niña?
Ver fotos, rememorar recuerdos de mi infancia, mis viajes a la montaña y a la nieve, mis lugares gastronómicos en la montaña (voy ahora con mis hijas y mis rubiales como hace 40 años iba con mis padres y hermanos), mis partidas de golf, mi casa siempre llena de gente y mis veraneos gallegos no tienen precio.
¿Qué retos le acompañan en esta nueva década que comienza?
La felicidad son momentos y situaciones, pero realmente mi objetivo prioritario es mi paz interior y tener salud para cuidar a los míos y a quienes más me necesitan. Y sobre todo absolutamente agradecida a la vida por tener una familia maravillosa y un patrimonio de amigos increíble.
¿Cómo se ve dentro de diez años?
Me veo maquinando como siempre y organizando. Me encanta dirigir, mandar, organizar y hacer felices a los míos. Ojo, que para mandar hay que saber hacerlo; tendré más arrugas y estaré más pausada y más consciente de que a veces hay que parar y volver a empezar. Pero mi fuerza, mis ganas, mi ilusión y mi sonrisa siempre viajan conmigo. Benditos genes y bendita vida. Es de bien nacidos el ser agradecidos. Yo me duermo feliz y en paz a diario y dando gracias, eso sí intentando organizar algo nuevo para reunir a mi gente buena.

















